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Jonan Fernández: “El Patrocinio Comunitario es un modelo que representa el futuro”

Ainara Arregi

El 26 de marzo de 2019, el Gobierno Vasco puso en marcha la experiencia piloto del Patrocinio Comunitario en Andoain, Bilbao, Arrigorriaga, Portugalete y Vitoria-Gasteiz. Un año después de la puesta en marcha, Gizadiberri entrevista al Secretario General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno Vasco, Jonan Fernández, para conocer todos los detalles de ésta iniciativa.

 


¿Qué es el patrocino comunitario?

Es una forma diferente de desarrollar los procesos de acogida de personas refugiadas.  Normalmente, las personas solicitantes de protección internacional, viven un proceso de acogida e integración, que es tutelado por el Estado, a través de entidades sociales profesionalizadas que se encargan del acompañamiento en todo el proceso.

El Patrocinio Comunitario lo que permite es que grupos de personas voluntarias se auto-organicen para desarrollar este proceso de acogida e integración de las personas refugiadas. Así cualquier grupo de personas, 4 personas, 10 personas, un grupo de compañeros de trabajo, una cuadrilla de amigos, un club deportivo puede asumir esta responsabilidad, y eso implica que van a buscar los fondos necesarios para hacerlo y que se van a encargar de hacer el apoyo operativo necesario, para que estas familias durante un tiempo determinado, normalmente durante un año, un año y medio, o, dos años, tengan vivienda, puedan aprender el idioma, puedan insertarse en la sociedad.

¿Cómo surge la idea de participar en dicho proyecto?

La idea surge porque somos invitados directamente por el ACNUR a desarrollar una experiencia piloto en el Estado. El Patrocinio Comunitario es una iniciativa que tiene su origen en Canadá, que ya desde los años 70 funciona con este modelo con mucho éxito. Decena de miles de refugiados han sido integrados en la sociedad canadiense mediante éste método, un método que ahora está siendo promovido internacionalmente. Todavía son pocos los países que están desarrollándolo, y tenemos el honor y la suerte de que Euskadi sea uno de los primeros países en Europa que esté desarrollando esta iniciativa junto a Alemania, el Reino Unido, entre otros.

Ya ha pasado un año desde que se puso en marcha esta iniciativa. ¿Qué valoración hacéis de este primer año?

El proyecto será sistematizado y evaluado a su finalización, al cabo de 2 años desde su inicio. Pero cuando ha pasado un año, la valoración es que el objetivo de la integración e inclusión social de las personas refugiadas que vienen a nuestros ciudades y barrios, tienen más herramientas, es más propicio cuando hay grupos de personas que forman parte de la sociedad de acogida, que juegan un papel de puente, entre las personas refugiadas y la realidad local.

Los grupos voluntarios locales que se encargan de todo esto son quienes ayudan a que estas personas vayan al médico, puedan hacer las compras, conozcan a otros vecinos, participen en actividades locales, es decir, tienen una especie de acompañamiento social real en el municipio en el que están, que les facilita enormemente la inclusión.

Actualmente, el proyecto se está llevando a cabo en 5 municipios vascos. ¿Tenéis intención de ampliar el proyecto a otros municipios?

Esto es una experiencia piloto, y la idea es evaluarla y que sea replicada, tanto en Euskadi, como en otras comunidades autónomas del Estado español, o incluso, en otros países.
La idea en Euskadi es continuar con esta colaboración en ACNUR, el Gobierno español, Gobierno Vasco, Caritas, y Jesuitas, y que esta experiencia pueda extenderse.

El proyecto contempla la implicación de los refugiados, así como, de la ciudadanía vasca con el fin de facilitar una inclusión amplia e integral de las personas refugiadas. ¿Cómo puede participar la sociedad vasca en dicho proyecto? ¿Qué pasos debe seguir un ciudadano de a pie para participar en el proyecto?

Ahora mismo estamos con la experiencia piloto en colaboración con Caritas y Jesuitas y son los grupos de voluntarios de estas dos entidades quienes se están encargando de realizar el acompañamiento a los refugiados.
Tal y como pretendemos, si el proyecto llega a extenderse y a abrirse a toda la sociedad vasca, cualquier grupo de personas voluntarias podría ofrecerse a jugar este papel. Éste grupo de personas voluntarias que puede ser una organización, una cuadrilla de amigos, un grupo de trabajadores de una misma empresa, socios de un mismo club deportivo, es decir, un grupo de personas voluntarias que se unen y se auto-organizan para buscar los medios necesarios para hacer el acompañamiento de estas personas: tienen que buscar fondos para apoyar económicamente a las familias, tienen que buscar vivienda, y tienen que tener preparado un plan de acompañamiento a estas personas en todos los terrenos que sean necesarios. Esto dicho así parece muy complicado, pero por supuesto, tenemos ya, los protocolos, la experiencia del proyecto piloto que permite delimitar claramente y ordenadamente qué es lo que necesitan. Y por supuesto, en el caso vasco, las instituciones vascas estamos comprometidas con el proyecto y también estamos apoyando económicamente la iniciativa.

Y las personas refugiadas, ¿deben de cumplir algún requisito especial para participar en dicho proyecto?

Deben querer formar parte del proyecto.  Se está utilizando esta iniciativa para la figura del reasentamiento, es decir, para personas que ya tienen el reconocimiento de la protección internacional como refugiadas, y simplemente, el único requisito es que una entidad como el ACNUR junto con el Gobierno español, les proponga esta iniciativa y ellas la acepten.

A finales de 2019, el Gobierno Vasco presentó el proyecto en Ginebra en el Primer Foro Mundial sobre Personas Refugiadas. ¿Qué acogida tuvo el proyecto en dicha presentación?

Tuvo una gran acogida y al presentar la iniciativa defendimos tanto este modelo, del Patrocinio Comunitario en todo lo que representa de auto-organización ciudadano, auto-organización social para la acogida de refugiados, pero también quisimos poner en valor, el papel que tienen los gobiernos subestatales en todo esto, es decir, los gobiernos autonómicos, regionales, incluso, los ayuntamientos.

Los gobiernos subestatales estamos más próximos a la realidad concreta de la acogida e integración, de hecho, forma parte de las competencias en el caso vasco, que nos corresponden en exclusiva.  Por lo tanto, es muy importante, contar con la voz de los gobiernos subestatales en esta materia. Hemos reivindicado una y otra vez a las instituciones europeas y a los gobiernos estatales, un cambio de política en materia de personas refugiadas, y les hemos dicho que somos muchos los gobiernos subestatales que queremos otra política en materia inmigratoria y en refugiados, y los hemos resumido con una frase: “pedimos y ofrecemos un compromiso”.

De cara al futuro, ¿cómo ves el proyecto?

Con mucho optimismo y mucha esperanza. Hay que tener en cuenta que ahora estamos atravesando una crisis muy importante, la crisis de la Covid 19, que nos ha situado en un territorio de incertidumbres impresionante, pero lo que no queda duda es que, cuando superemos esta crisis, la necesidad de la solidaridad y el compromiso con los derechos humanos va a seguir siendo un elemento central de un mundo en proceso de mejora. Y en ese sentido,  el ejemplo del Patrocinio Comunitario es un modelo que representa el futuro, frente a otras concepciones más individualistas, más cerradas y menos comprometidas con los derechos humanos. 

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