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Iñigo Mijangos: “Sabemos que estaremos bajo permanente sospecha y vigilancia de las autoridades”

Saioa Baleztena

Una de las iniciativas que, desde 2017 tiene como objetivo, intervenir en la crisis humanitaria del Mediterráneo Central nace en Pasaia, desde que la asociación Salvamiento Marítimo Humanitario decidió reconvertir un pesquero en un barco de rescate llamado Aita Mari. Hablamos con su coordinador. 

Foto: Gabriel Tizón

 

¿Cómo y cuándo nace la idea de transformar un barco pesquero en un barco de rescate?
Durante el año 2017 estuvimos haciendo la campaña de #Maydayterraneo en el Lifeline un barco con 50 años, lo que se denomina una “old lady”, un barco noble pero con problemas mecánicos que hacía muy poco eficiente el trabajo en términos de días de misión. Así que nos planteamos que en 2018 teníamos que encontrar otro buque que nos permita estar más tiempo en la mar e iniciamos la búsqueda de candidatos. Hablando con los técnicos de Astilleros Zamakona nos informaron de que el “Stella Maris Berria” estaba en venta y ahí comenzamos a gestar la idea.

¿Cuál es el objetivo principal de ‘Aita Mari’?
El objetivo Aita Mari es que no haya más muertes en el mar por causa de una política migratoria contraria a los derechos humanos y a la normativa internacional y, por tanto, ilegal.

Una vez rescatadas las personas, ¿cuál es el procedimiento que prevé ‘Aita Mari’?
La ley es muy clara al respecto y la ONU a través de las agencias de ACNUR y IOM también. Debe haber un mecanismo previsible que facilite el desembarco en un puerto seguro que garantice los derechos de las personas rescatadas, el derecho a asilo internacional y a un tratamiento individualizado de cada solicitud. Nosotros exigiremos que exista dicho mecanismo.

Desde hace unos días el ‘Aita Mari’ se encuentra bloqueado en Pasaia. ¿Cuál es exactamente ahora la situación?
El barco está listo para zarpar, pendiente del despacho administrativo. En principio nos dan permiso para aguas territoriales españolas pero nos lo han denegado para aguas internacionales en el Mediterráneo. Nuestros abogados están estudiando ahora el caso para presentar un recurso a la decisión de la Dirección General de la Marina Mercante.

¿Cuántos miembros formáis parte actualmente de la iniciativa y cual es vuestra dinámica de trabajo?
Salvamento Marítimo Humanitario es una asociación de voluntarias y voluntarios concienciados con los derechos humanos, actualmente somos cerca de 150 voluntarios registrados. Todas las personas que participan en nuestras misiones en Grecia y en el Aita Mari son socios. Basta con pagar la cuota anual de 50,00 €. Hay diversos grupos para trabajar en la asociación: financiación, eventos, voluntarios… no sólo en terreno. Nuestra asociación brotó de la sociedad y se nutre de ella, intentamos dar cabida al máximo de iniciativas sin desviarnos de nuestro objetivo como asociación.

¿Cuáles son las dificultades que os estáis encontrando para desarrollar vuestro objetivo en el Mediterráneo Central?
Los gobiernos de extrema derecha como Italia o Hungría, y, otros menos sospechosos como el de Macron, persiguen a las ONGs o particulares que asisten a las personas por humanidad y por pura decencia, con acusaciones amparadas en el margen que les da la Directiva 2002/90/CE artículo 1, apartado 2, que permite a cada Estado miembro establecer que es y que no es ayuda humanitaria, como si fuese algo sujeto a debate. Por tanto sabemos que estaremos bajo permanente sospecha y vigilancia de las autoridades. Al margen de las dificultades inherentes a una misión de asistencia en alta mar y a su financiación.

¿Cómo puede ser que haya tantos problemas para que las ONGs trabajéis en la ruta migratoria más mortal del mundo?
Es una consecuencia lógica de la estrategia seguida por los gobiernos europeos, se busca asfixiar a las ONGs en todos los frentes, para que, de esa manera, no haya testigos incómodos que denuncien el trabajo que se está realizando en las fronteras exteriores de la Unión Europea, con dinero de los contribuyentes bajo supuestos proyectos de pacificación o desarrollo en África. En países como Libia, donde hay tres gobiernos, dos en Trípoli y uno en Tobruck y más de cien milicias armadas.

¿Cuáles son los motivos del bloqueo?
La dirección general hace una hipótesis según la cual considera que nos veremos obligados a navegar con un alto número de personas a bordo durante un largo periodo de tiempo. Entonces el barco no se encuentra preparado para esas circunstancias. Nosotros entendemos que la ayuda humanitaria es urgente y nuestro barco está en condiciones de poder desarrollarla como lo han hecho barcos similares durante los dos últimos años. Además, los países ribereños con puertos cercanos están obligados a abrir sus puertos a la ayuda humanitaria. De la misma manera que hay unidades militares desplegadas en la zona que pueden prestar apoyo a la actuación humanitaria o, incluso, otros barcos mercantes que navegan en la zona. 

¿Qué papel deberían adoptar las autoridades en este sentido?
El mirar para otro lado de la comisión permite a Italia y a Malta cerrar los puertos a los buques que asisten a náufragos en la mar, no ya a los de las ONGs sino también a mercantes y pesqueros. La política migratoria de la Unión Europea es una catástrofe en términos humanitarios y tiene un alto coste en vidas humanas y sufrimiento. Y lo que es peor legitima el racismo y la xenofobia que crece de forma exponencial en una espiral que se alimenta a sí misma.  Las autoridades deberían empezar los deberes desde cero, aprendiendo de todo los errores que están cometiendo, consultando la carta de Derechos Humanos y los libros de historia, en caso de duda.

El Gobierno de Sánchez se estrenó dando luz verde al Aquarius. ¿Cómo se entiende que bloquee a Open Arms y Aita Mari ahora?
No acabamos de entender que en la misma resolución que nos han enviado se reconozca la necesidad de una asistencia en alta mar y, a su vez, se considere que nosotros no la podemos prestar porque hay unos terceros que no están cumpliendo con sus obligaciones.  Resulta cuanto menos contradictorio con la actitud que mantuvo el presidente Sánchez cuando estuvo en la oposición y criticó la política inhumana de la Unión Europea en materia migratoria. 

 

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